


Título
La vida de los otros
Título original
Das Leben der Anderen
Direccción
Florian Henckel von Donnersmarck
Intérpretes
Martina Gedeck, Ulrich Mühe, Sebastian Koch, Ulrich Tukur
Año
2006
Guión
Florian Henckel von Donnersmarck
En Palma podéis verla en el cine Renoir.
A la salida recomendada una pita y un "cous cous" en "ca's music".
Más de dos horas de película, de una magnífica película, un excepcional guión, excepcionales interpretaciones, un ritmo perfecto.
BREVE REFLEXIÓN CINEMATOGRÁFICA
Últimamente el cine alemán nos presenta unas propuestas de enorme interés humano y cinematográfico. Con pocos medios y una probada eficacia, desarrollan unos productos de profunda inteligencia y excelente factura y en la mayoría de los casos proponen la reflexión de su propia y reciente historia, en unas catarsis que en nuestras latitudes ya quisiéramos, a propósito de nuestros recientes despropósitos históricos.
En “La vida de los otros”, subsiste este psicoanálisis, esta introspección a las tripas de las miserias más recientes, para hacer una profunda meditación sobre los resortes del poder, la sumisión a su terror psicológico, en las formas más sutiles de la delación, la prostitución, para hacer un canto a los valores del ser humano, en las formas del sentimiento, la inteligencia y la empatía.
Lo hace con una puesta en escena soberbia, sencilla, con una excelente ambientación a base de tonos oscuros, que subrayan el sórdido ambiente de opresión política que retrata la película y unas impecables interpretaciones, en las que destaca la de Ulric Mühe (en la foto y el poster de la película).
Formalmente, la película está construida con una sobriedad brillante y segura de sí misma. Desde la contención narrativa e interpretativa, la cámara construye un tono frío, distanciado, que va muy bien a una película que entre otras cosas parece querer hablar de cómo el miedo y la nada burocráticas pueden transformar a cada ser humano en un extraño de sí mismo y de los demás.
Formalmente, la película está construida con una sobriedad brillante y segura de sí misma. Desde la contención narrativa e interpretativa, la cámara construye un tono frío, distanciado, que va muy bien a una película que entre otras cosas parece querer hablar de cómo el miedo y la nada burocráticas pueden transformar a cada ser humano en un extraño de sí mismo y de los demás.
Impresionan las miradas y los silencios.
Un film excelente, totalmente recomendable, que en la mezcolanza agridulce de sus mensajes, nos deja el buen sabor de la esperanza en la progresiva y posible bondad de los seres humanos en medio de la jungla de corrupciones que no cesan.
Le ganó a Almodovar en los Premios del Cine Europeo y a algunos se les quedó cara de ¿por qué?
Le ganó a Almodovar en los Premios del Cine Europeo y a algunos se les quedó cara de ¿por qué?
Tal vez porque dónde Almodovar pone más de lo mismo Henckel-Donnersmarck busca la diferencia.
Escrit per en Jaume Timoner.
Fotos: Dels programes de la película.


1 comentario:
Hannah Arendt explicó una interesantísima teoría que llamó “la banalidad del mal” y que hace referencia a la irreflexión de quienes cometen crímenes actuando bajo órdenes –regímenes totalitarios- lo cual no les libera de culpa, pero sí les hace sujetos de una nueva forma de juicio: la maldad queda relativizada porque la implacable amenaza del régimen acecha a todos y, además, la responsabilidad individual se delega y diluye en la masa. Así que, una vez intimidada y usurpada la conciencia individual, el sistema puede manejar la voluntad colectiva a su antojo... He visto la película y la verdad es que me apenan tanto las víctimas como los “verdugos”. La evolución del triste y gris agente HGW de esmerado peón del sistema a ‘persona’ que recupera su propia conciencia, se nos expone de forma tan eficaz como conmovedora. Me parece una película técnicamente excelente y que, además, nos regala una porción de optimismo: la fuerza bondadosa de un ser humano tiene poder, tal vez no para liquidar un régimen, pero sí para sabotear su eficacia... y el mal nunca es banal. Gracias por hablarnos tan acertadamente de esta película (y es verdad, el Oscar ha ido donde debía).
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