Pues eso. Que son las once y media de la mañana y voy dando un paseo por el centro de Madrid. Acabo de calzarme un vermut con pincho de tortilla en la barra del Schotis, en la Cava Baja, justo enfrente de la Taberna del Capitán Alatriste, y ahora camino despacio, mirando librerías y escaparates, aprovechando que hoy me tocaba bajar a Madrid porque tengo Academia, y no me pego las habituales ocho horas de madrugar y darle a la tecla que me calzo cada día. Porque, según para qué cosas, no hay más irritante esclavitud laboral que ser tu propio jefe. Contigo mismo resulta imposible escaquearse. O casi.
El caso es que voy dando una vuelta tranquila por el viejo Madrid, que en mañanas soleadas como ésta suele estar para comérselo, mientras pienso que hay capitales europeas más limpias -cualquiera de ellas, me temo-, más elegantes, monumentales y cultas; pero muy pocas, o ninguna, tienen el hormigueo de vida natural que bulle en ésta, el carácter peculiar que imprimen los miles de bares, terrazas y restaurantes, la animación de sus calles, el mestizaje magnífico de razas y acentos diversos. Hasta los turistas, que en otras ciudades europeas son núcleos humanos móviles que no se integran en el paisaje urbano, en Madrid se imbrican en el gentío general con toda naturalidad, formando parte de él; como si aquí se borrasen recelos y líneas divisorias y en las calles de esta ciudad se volviesen, por el hecho de pisarlas, tan madrileños como el que más. En esta especie de legión extranjera cuya identidad se basa, precisamente, en la ausencia de identidad; o tal vez en la suma indiscriminada, bastarda y fascinante, de infinitas identidades.
Voy pensando en eso, como digo, esperando que sea la hora del segundo vermut, esta vez con patatas a lo pobre como tapa, en el bar Andaluz de la Plaza Mayor, cuando, al pasar ante una tienda donde está el dueño en la puerta -nos saludamos desde hace años-, éste señala hacia dos coches negros detenidos enfrente, en torno a los que hay siete u ocho pavos con traje oscuro y pinganillo en la oreja. «Tiene narices -me espeta-. Llevo aquí desde las nueve de la mañana, como cada día, en esta tienda que no he cerrado todavía porque hay ocho familias que desde hace treinta años dependen de que siga abierta, y ahí los tiene usted. Las once y media, y esperando a que baje la ministra.»
Me paro a mirar, sorprendido. Nunca había coincidido con esos dos coches en esta calle. No sabía, comento, que viviese ahí una ilustre rectora de nuestras vidas y costumbres. Pero el dueño de la tienda me informa de que sí, desde hace tiempo. Antes ya de ser ministra o de lo que sea ahora. «Y oiga -añade con amargura-. Cada día la veo salir de su casa desde mi tienda, y raro es cuando lo hace antes de las diez o las once de la mañana. Pero lo mejor es el tinglado que se monta cada vez: los dos coches oficiales, los chóferes, los escoltas y todo el barullo. Hay que joderse, ¿no? Cualquiera diría que están esperando a Barack Obama.»
Buscando aliviarle la pesadumbre, respondo que es lógico. Que un ministro arrastra su inevitable parafernalia, y que vea el lado positivo: lo ejemplar de que la pava, pese al cargo oficial, los coches y los guardaespaldas con pinganillo, siga viviendo en un barrio céntrico y castizo como éste. Sin renunciar, añado con retranca, a sus esencias naturales. Pero el tendero se chotea. «¿Naturales? –responde-. ¿Se imagina usted a una ministra yendo a las rebajas del Corte Inglés?... Además, no diga que no es para encabronarse. Todos con el agua al cuello, sobreviviendo como podemos mientras se cierra una tienda tras otra, y esa señora moviliza dos coches oficiales y a seis tíos cada mañana para ir al curro, como hoy, pasadas las once y media. Eche cuentas: multiplíquelo por el número de ministros y sume los altos cargos que quiera. El circo y el derroche que cada día nos restriegan por las narices.»
«Igual éstos que los que vendrán luego -pronostico lúgubre, para darle ánimos-. Y con las mismas ganas de coche.» Luego me despido y sigo unos metros calle abajo, hasta una librería que está muy cerca. Y mientras compruebo cómo disminuye cada día la pila de ejemplares de Los enamoramientos de Javier Marías en la mesa de novedades, comento lo de la vecina ministra. No sabía, le comento al librero, que ese notable ornato de la política nacional vivía por aquí. Y el librero, al que también conozco hace años, encoge los hombros y responde: «Eso dicen, pero no la he visto nunca. No ha puesto los pies en la librería en la puta vida».
Patente de corso
Arturo Pérez-Reverte
29 de mayo de 2011
28 de mayo de 2011
Como voy a quejarme yo.
Diego Ballesteros, en silla de ruedas tras un accidente en bicicleta.
Tengo 36 años. Soy de Barbastro. He residido en el Institut Guttmann (Badalona), para aprender a vivir en silla de ruedas. Mi novia me apoya: tendremos hijos. ¿Política? Sentido común. Fui católico, pero ahora siento a Dios lejos. . . Volveré a pedalear, reharé mi vida.
¿Desde cuándo va en silla de ruedas?
Desde junio pasado, cuando sufrí el accidente.
¿Qué pasó?
Competía en la Race Across America: por primera vez lo hacía un equipo español, éramos cuatro ciclistas...
¿En qué consiste esa competición?
En cubrir 5.000 kilómetros en bicicleta, cruzando Estados Unidos de oeste a este, mediante relevos. En una carretera de Wichitta, un coche me arrolló.
¿Desde detrás?
Sí. Aunque yo pedaleaba por un arcén muy ancho, un chico de 20 años se despistó rebuscando en la guantera y me atropelló.
¿Qué lesiones padeció?
Yo avanzaba a 30 km/h, y él, a 100 km/h: volé tres metros, me rompí las dos cabezas de los peronés, la cadera, cuatro costillas, el esternón... y dos vértebras aplastadas y dos vértebras rotas.
Buf.
No perdí el conocimiento... Mi condición física de deportista me salvó, dijo el médico.
¿Desde cuándo hacía deporte?
Desde siempre: raqueta, fútbol, atletismo, maratón, montañismo, esquí de travesía y, por fin, bicicleta en largas distancias.
¿Cuál fue su mayor gesta?
En el 2008 pedaleé 12.822 kilómetros en cien días (a 128 kilómetros por día), desde la Expo de Zaragoza hasta los Juegos Olímpicos de Pekín, en condiciones extremas.
¿Qué fue lo más duro?
Una ventolera en Mongolia:me arrojaba piedras, me tumbaba de la bicicleta.O temperaturas de 51ºC en la depresión de Turfan...
¿Y lo mejor?
Dormir bajo las estrellas del desierto. Y el cariño de la gente por el camino. Hice amigos para siempre, como Josan, que me acompañó dos días; como León, que me alojó en su casa en Serbia; como Mike, que pedaleó a mi lado por China... Lloré al entrar en Pekín. ¡Cumplí mi sueño!
¿Y con qué sueña ahora?
Con volver a ser profesor de instituto, casarme, tener hijos... Y rodar en bicicleta de tres ruedas, pedaleando con las manos.
¿Qué le dicen los médicos?
Una negligencia postoperatoria allí ocasionó isquemia de médula espinal: muerta hasta la vértebra cervical-6, mis músculos no responden de pecho hacia abajo.
¿No hay recuperación posible?
Jamás moveré ni abdominales ni piernas.
¿Y en qué consiste la rehabilitación que ha hecho en el Institut Guttmann?
Me han enseñado a valerme por mí mismo: vestirme, pasar de la silla de ruedas a la taza del váter, levantarme desde el suelo, superar obstáculos con la silla... Se trata de ser autónomo.
¿Es duro?
Durísimo. Incluidas unas paralelas para estar vertical... ¡Pero es la mejor sensación del día: volver a estar de pie! Y favorece la circulación sanguínea y combate la osteoporosis.
¿Qué añora más?
Pasear por el bosque, por las montañas del Pirineo de Huesca, perderme entre los árboles del Somontano, buscar setas... Porque en silla de ruedas ya sé que no podré...
¿Cómo está de ánimo?
Mi novia ha sido muy importante, psicológicamente: tras el accidente, le planteé abandonar la relación. Pero me respondió que ella estaba enamorada de mí, no de mis piernas... ¡Y está a mi lado! Conservar mi entorno afectivo ha sido decisivo.
Me decía que quieren tener hijos...
Sí, en un par de años, cuando hayamos asumido esta nueva vida... Existen métodos de fecundación con mi propio esperma…
¿No puede ser mediante sexo convencional?
Soy flácido de pecho para abajo. Hay fármacos que pueden facilitarme una erección, pero al carecer de sensibilidad, me resulta imposible eyacular.
¿Qué planes tenía justo antes del accidente?
Cruzar Canadá en bicicleta, en solitario. Lo tengo aplazado, claro, pero me ilusiona volver a viajar, hacer deporte...
¿Cómo se mentaliza para no caer en una depresión?
Pienso en el ahora, no en el pasado, y procuro que el presente sea lo más pleno posible. Ahora he escrito un libro sobre mi viaje Zaragoza- Pekín, mire.
¿Ha hablado con el chico de 20 años que le atropelló?
No quise verle. ¿Qué le digo? Todos nos hemos despistado alguna vez, yo le perdono... Pero, ¿me aporta algo ponerle cara, identificar a un culpable? No creo...
¿Se ha arrepentido alguna vez de haber ido a la Race Cross America?
No. Pero una cosa tengo clara: ¡nada de competir con pocos medios, sin garantizar al máximo la seguridad! Hay que decirlo.
Caen muchos ciclistas en la carretera...
Sí. Por favor, conductores: un ciclista puede molestar, ¡pero su vida está en tus manos!
¿Hasta cuándo estará en rehabilitación?
Ya tengo el alta y vuelvo a instalarme en casa, en Barbastro.
¿Qué se lleva de los seis meses aquí?
Que no estoy tan mal: hay compañeros de rehabilitación con lesiones cerebrales... o medulares más graves. He hecho un amigo, Alberto, paralizado de cuello para abajo por un accidente: su esposa acaba de darle gemelas, y él... él daría todo por poder acariciarlas... ¿Cómo voy a quejarme yo?, ¿cómo?
Diego no contiene las lágrimas al hablarme de su amigo Alberto, compañero de rehabilitación en el Institut Guttmann. Aquí aprenden a optimizar su forma física y valerse por sí mismos en lo posible. Diego acaba de recibir el alta, tras un accidente que le ha cambiado la vida: de ser deportista extremo ha pasado a una silla de ruedas. El revés es tan rudo que parecería imposible superarlo... Pero Diego, con el apoyo de los suyos y con sus ganas de vivir, lo hace. Recibe ánimos de deportistas como Pau Gasol y ha escrito un libro –se vende en los centros Decathlon– en el Institut Guttman: 12.822 kilómetros. De Zaragoza a Pekín en bicicleta (http://delaexpoalasolimpiadas.blogspot).
Tengo 36 años. Soy de Barbastro. He residido en el Institut Guttmann (Badalona), para aprender a vivir en silla de ruedas. Mi novia me apoya: tendremos hijos. ¿Política? Sentido común. Fui católico, pero ahora siento a Dios lejos. . . Volveré a pedalear, reharé mi vida.
¿Desde cuándo va en silla de ruedas?
Desde junio pasado, cuando sufrí el accidente.
¿Qué pasó?
Competía en la Race Across America: por primera vez lo hacía un equipo español, éramos cuatro ciclistas...
¿En qué consiste esa competición?
En cubrir 5.000 kilómetros en bicicleta, cruzando Estados Unidos de oeste a este, mediante relevos. En una carretera de Wichitta, un coche me arrolló.
¿Desde detrás?
Sí. Aunque yo pedaleaba por un arcén muy ancho, un chico de 20 años se despistó rebuscando en la guantera y me atropelló.
¿Qué lesiones padeció?
Yo avanzaba a 30 km/h, y él, a 100 km/h: volé tres metros, me rompí las dos cabezas de los peronés, la cadera, cuatro costillas, el esternón... y dos vértebras aplastadas y dos vértebras rotas.
Buf.
No perdí el conocimiento... Mi condición física de deportista me salvó, dijo el médico.
¿Desde cuándo hacía deporte?
Desde siempre: raqueta, fútbol, atletismo, maratón, montañismo, esquí de travesía y, por fin, bicicleta en largas distancias.
¿Cuál fue su mayor gesta?
En el 2008 pedaleé 12.822 kilómetros en cien días (a 128 kilómetros por día), desde la Expo de Zaragoza hasta los Juegos Olímpicos de Pekín, en condiciones extremas.
¿Qué fue lo más duro?
Una ventolera en Mongolia:me arrojaba piedras, me tumbaba de la bicicleta.O temperaturas de 51ºC en la depresión de Turfan...
¿Y lo mejor?
Dormir bajo las estrellas del desierto. Y el cariño de la gente por el camino. Hice amigos para siempre, como Josan, que me acompañó dos días; como León, que me alojó en su casa en Serbia; como Mike, que pedaleó a mi lado por China... Lloré al entrar en Pekín. ¡Cumplí mi sueño!
¿Y con qué sueña ahora?
Con volver a ser profesor de instituto, casarme, tener hijos... Y rodar en bicicleta de tres ruedas, pedaleando con las manos.
¿Qué le dicen los médicos?
Una negligencia postoperatoria allí ocasionó isquemia de médula espinal: muerta hasta la vértebra cervical-6, mis músculos no responden de pecho hacia abajo.
¿No hay recuperación posible?
Jamás moveré ni abdominales ni piernas.
¿Y en qué consiste la rehabilitación que ha hecho en el Institut Guttmann?
Me han enseñado a valerme por mí mismo: vestirme, pasar de la silla de ruedas a la taza del váter, levantarme desde el suelo, superar obstáculos con la silla... Se trata de ser autónomo.
¿Es duro?
Durísimo. Incluidas unas paralelas para estar vertical... ¡Pero es la mejor sensación del día: volver a estar de pie! Y favorece la circulación sanguínea y combate la osteoporosis.
¿Qué añora más?
Pasear por el bosque, por las montañas del Pirineo de Huesca, perderme entre los árboles del Somontano, buscar setas... Porque en silla de ruedas ya sé que no podré...
¿Cómo está de ánimo?
Mi novia ha sido muy importante, psicológicamente: tras el accidente, le planteé abandonar la relación. Pero me respondió que ella estaba enamorada de mí, no de mis piernas... ¡Y está a mi lado! Conservar mi entorno afectivo ha sido decisivo.
Me decía que quieren tener hijos...
Sí, en un par de años, cuando hayamos asumido esta nueva vida... Existen métodos de fecundación con mi propio esperma…
¿No puede ser mediante sexo convencional?
Soy flácido de pecho para abajo. Hay fármacos que pueden facilitarme una erección, pero al carecer de sensibilidad, me resulta imposible eyacular.
¿Qué planes tenía justo antes del accidente?
Cruzar Canadá en bicicleta, en solitario. Lo tengo aplazado, claro, pero me ilusiona volver a viajar, hacer deporte...
¿Cómo se mentaliza para no caer en una depresión?
Pienso en el ahora, no en el pasado, y procuro que el presente sea lo más pleno posible. Ahora he escrito un libro sobre mi viaje Zaragoza- Pekín, mire.
¿Ha hablado con el chico de 20 años que le atropelló?
No quise verle. ¿Qué le digo? Todos nos hemos despistado alguna vez, yo le perdono... Pero, ¿me aporta algo ponerle cara, identificar a un culpable? No creo...
¿Se ha arrepentido alguna vez de haber ido a la Race Cross America?
No. Pero una cosa tengo clara: ¡nada de competir con pocos medios, sin garantizar al máximo la seguridad! Hay que decirlo.
Caen muchos ciclistas en la carretera...
Sí. Por favor, conductores: un ciclista puede molestar, ¡pero su vida está en tus manos!
¿Hasta cuándo estará en rehabilitación?
Ya tengo el alta y vuelvo a instalarme en casa, en Barbastro.
¿Qué se lleva de los seis meses aquí?
Que no estoy tan mal: hay compañeros de rehabilitación con lesiones cerebrales... o medulares más graves. He hecho un amigo, Alberto, paralizado de cuello para abajo por un accidente: su esposa acaba de darle gemelas, y él... él daría todo por poder acariciarlas... ¿Cómo voy a quejarme yo?, ¿cómo?
De Zaragoza a Pekín
Diego no contiene las lágrimas al hablarme de su amigo Alberto, compañero de rehabilitación en el Institut Guttmann. Aquí aprenden a optimizar su forma física y valerse por sí mismos en lo posible. Diego acaba de recibir el alta, tras un accidente que le ha cambiado la vida: de ser deportista extremo ha pasado a una silla de ruedas. El revés es tan rudo que parecería imposible superarlo... Pero Diego, con el apoyo de los suyos y con sus ganas de vivir, lo hace. Recibe ánimos de deportistas como Pau Gasol y ha escrito un libro –se vende en los centros Decathlon– en el Institut Guttman: 12.822 kilómetros. De Zaragoza a Pekín en bicicleta (http://delaexpoalasolimpiadas.blogspot).
22 de mayo de 2011
Así habría sido aquí
Despacho oval de la Moncloa. Reunión de urgencia. Están presentes el presidente del Gobierno -Zapatero, Rajoy, el que le toque-, la ministra o ministro del ramo, los asesores y un par de generales habituales del telediario. Enfrente, una pantalla de imágenes por satélite y otra de Google Earth para que los presentes sepan, al menos, por dónde van los tiros. También hay línea directa de audio con el equipo operativo que en este momento hace rappel de un helicóptero Blackhawk Down en la casa de Osama ben Laden. La emoción es casi tanta como en una final Madrid-Barça. El presidente se come las uñas y la ministra o ministro van continuamente al servicio. O al revés. Se masca la tragedia.
Suena el audio. Hay comunicación con el CPA -Comando Paritario de Ataque- compuesto por los soldados y soldadas españoles y españolas Atahualpa Chiapas, Mamadú Bongo, Vanesa Pérez y Fátima Mansur, que van armados y armadas con fusiles HK G36E con visores holográficos, infrarrojos y otra parafernalia. Los fusiles son consecuencia de una discusión previa sobre si es éticamente aceptable que un soldado lleve armas en una democracia ejemplar como la española. Como no daba tiempo a consultarlo con el Tribunal Constitucional, se decidió votar. El ministro o ministra de Defensa y sus espadones de plantilla votaron en contra. «No se vaya a escapar un tiro -apuntó un general, el encargado de llevar el botijo- y la liemos parda.» Pese a tan prudente opinión, el resultado fue que el comando fuese armado, por cuatro votos contra tres.
Empieza la acción. Suena el audio. «Estamos en la puerta -informa la legionaria Vanesa, jefa del comando- y solicitamos permiso para entrar.» Rajoy, Zapatero o el que sea, miran a sus asesores. La tensión puede cortarse con un cuchillo. La señora de la limpieza -se llama Menchu y es ecuatoriana- que en ese momento barre el despacho, le guiña un ojo al presidente y levanta el dedo pulgar. «Permiso concedido», dice el presidente con voz ronca. El general Romerales, que es del Opus Dei, se santigua furtivo. El titular o titulara de Defensa lo apuñala con la vista. «Ya está el gafe dando por saco», murmura alguien por lo bajini.
Más audio. «Estamos frente al objetivo», informa la lejía Vanesa. «Descríbalo», ordena el presidente. «Pijama, barba, legañas. Lo normal, porque estaba durmiendo», es la respuesta. «¿Algún otro objetivo a la vista?» Carraspea el audio y suena la voz de Vanesa: «Hay también una mujer en camisón, y se la ve cabreada. Solicito instrucciones». Los del gabinete de crisis cuchichean en voz baja. Al fin asienten, y el presidente se acerca al micro. «Procedan con exquisito respeto a la ley de Igualdad y Fraternidad», ordena. Un breve silencio al otro lado de la línea. Luego se oye a la jefa del comando: «Me lo expliquen», solicita. «Actúen sin menoscabo de la dignidad e integridad física de los objetivos», aclara el ministro o ministra. «Lo veo difícil -es la respuesta- porque tras arañar al soldado Bongo, la presunta señora Laden le está mordiendo un huevo al soldado Chiapas después de quitarle el Hacheká y metérselo por el ojete. Los gritos que escuchan ustedes son del compañero Chiapas.» De nuevo hacen corro los del gabinete, cuchicheando. «Intímenla a que deponga su actitud -ordena el presidente-. Pero que la intime la soldado Fátima para que no haya violencia de género ni de génera.» Respuesta: «La intimamos, pero pasa mucho de nosotros y nosotras».
«Bueno, vale -responde el presidente tras pensarlo un poco-. Olviden a la señora Laden y céntrense en el objetivo principal. Intímenlo a él.» Acto seguido, durante unos angustiosos segundos, se escucha la voz de la soldado Fátima hablando en morube, seguida por la voz de Ben Laden. «¿Qué le han dicho?», inquiere tenso el presidente. «Que se rinda o...», responde la legionaria Vanesa. «¿O qué?», pregunta el presidente, y Vanesa responde: «Eso es precisamente lo que ha contestado él: ¿O qué?». Transcurren unos segundos de indecisión. «Solicito -dice Vanesa- permiso para afearle al objetivo su conducta.» Esta vez, el presidente no cuchichea con los asesores. «Aféesela», decide enérgico. «Demasiado tarde -informa la jefa del comando-. Se ha ido...» «¿Cómo que se ha ido?...» «Pues eso. Que ha cogido la puerta y se ha ido. Con su mujer detrás. Lo que oyen ustedes es al soldado Chiapas, que tiene un huevo menos.»
«Aborten, aborten», ordena el presidente. Y por su pinganillo, antes de cortarse la comunicación, los del comando oyen protestar airado al general Romerales. El del Opus. Por el aborto.
Arturo Pérez-Reverte
Patente de corso
Suena el audio. Hay comunicación con el CPA -Comando Paritario de Ataque- compuesto por los soldados y soldadas españoles y españolas Atahualpa Chiapas, Mamadú Bongo, Vanesa Pérez y Fátima Mansur, que van armados y armadas con fusiles HK G36E con visores holográficos, infrarrojos y otra parafernalia. Los fusiles son consecuencia de una discusión previa sobre si es éticamente aceptable que un soldado lleve armas en una democracia ejemplar como la española. Como no daba tiempo a consultarlo con el Tribunal Constitucional, se decidió votar. El ministro o ministra de Defensa y sus espadones de plantilla votaron en contra. «No se vaya a escapar un tiro -apuntó un general, el encargado de llevar el botijo- y la liemos parda.» Pese a tan prudente opinión, el resultado fue que el comando fuese armado, por cuatro votos contra tres.
Empieza la acción. Suena el audio. «Estamos en la puerta -informa la legionaria Vanesa, jefa del comando- y solicitamos permiso para entrar.» Rajoy, Zapatero o el que sea, miran a sus asesores. La tensión puede cortarse con un cuchillo. La señora de la limpieza -se llama Menchu y es ecuatoriana- que en ese momento barre el despacho, le guiña un ojo al presidente y levanta el dedo pulgar. «Permiso concedido», dice el presidente con voz ronca. El general Romerales, que es del Opus Dei, se santigua furtivo. El titular o titulara de Defensa lo apuñala con la vista. «Ya está el gafe dando por saco», murmura alguien por lo bajini.
Más audio. «Estamos frente al objetivo», informa la lejía Vanesa. «Descríbalo», ordena el presidente. «Pijama, barba, legañas. Lo normal, porque estaba durmiendo», es la respuesta. «¿Algún otro objetivo a la vista?» Carraspea el audio y suena la voz de Vanesa: «Hay también una mujer en camisón, y se la ve cabreada. Solicito instrucciones». Los del gabinete de crisis cuchichean en voz baja. Al fin asienten, y el presidente se acerca al micro. «Procedan con exquisito respeto a la ley de Igualdad y Fraternidad», ordena. Un breve silencio al otro lado de la línea. Luego se oye a la jefa del comando: «Me lo expliquen», solicita. «Actúen sin menoscabo de la dignidad e integridad física de los objetivos», aclara el ministro o ministra. «Lo veo difícil -es la respuesta- porque tras arañar al soldado Bongo, la presunta señora Laden le está mordiendo un huevo al soldado Chiapas después de quitarle el Hacheká y metérselo por el ojete. Los gritos que escuchan ustedes son del compañero Chiapas.» De nuevo hacen corro los del gabinete, cuchicheando. «Intímenla a que deponga su actitud -ordena el presidente-. Pero que la intime la soldado Fátima para que no haya violencia de género ni de génera.» Respuesta: «La intimamos, pero pasa mucho de nosotros y nosotras».
«Bueno, vale -responde el presidente tras pensarlo un poco-. Olviden a la señora Laden y céntrense en el objetivo principal. Intímenlo a él.» Acto seguido, durante unos angustiosos segundos, se escucha la voz de la soldado Fátima hablando en morube, seguida por la voz de Ben Laden. «¿Qué le han dicho?», inquiere tenso el presidente. «Que se rinda o...», responde la legionaria Vanesa. «¿O qué?», pregunta el presidente, y Vanesa responde: «Eso es precisamente lo que ha contestado él: ¿O qué?». Transcurren unos segundos de indecisión. «Solicito -dice Vanesa- permiso para afearle al objetivo su conducta.» Esta vez, el presidente no cuchichea con los asesores. «Aféesela», decide enérgico. «Demasiado tarde -informa la jefa del comando-. Se ha ido...» «¿Cómo que se ha ido?...» «Pues eso. Que ha cogido la puerta y se ha ido. Con su mujer detrás. Lo que oyen ustedes es al soldado Chiapas, que tiene un huevo menos.»
«Aborten, aborten», ordena el presidente. Y por su pinganillo, antes de cortarse la comunicación, los del comando oyen protestar airado al general Romerales. El del Opus. Por el aborto.
Arturo Pérez-Reverte
Patente de corso
"Las crisis son otra cosa, esto es recortar y recortar".
Pepín Tre, humorista, músico, actor y charlatán pop.
Nací en 1948, así que calculen.
Soy de Madrid e itinerante, vivo en pueblos.
Me he casado muchas veces y tengo 3 hijos.
No tengo familia numerosa, pero sí numerosas familias.
Ahora vivo con mi perro.
¿Políticos?. . .
Hay una cierta indignidad en querer regir la vida de los demás.
Ha fracasado usted muchas veces?
Bastantes, pero eso me ha permitido conocer muchos oficios distintos, porque si triunfas en uno, te quedas ahí anclado.
Cuénteme la historia de sus fracasos.
Sufro una desorientación absoluta en lo que es la vida de un adulto. No he conseguido, a pesar de mi edad, saber lo que es la vida.
Entonces, ¿cómo se lo monta?
Me he mantenido jugando a que estoy vivo.
¿Desde cuándo?
De niño con la pandilla jugábamos a que unos eran indios y otros vaqueros. Te metías en el papel con absoluta naturalidad. Y eso he hecho: pasar las tardes.
¿Qué vino después de hacer el indio?
La misma pandilla nos dedicamos a la música. Nuestra salvación fueron los Beatles y los Rolling Stones. Ahí vi que cualquier persona, sin necesidad de ser notario, podía tener una vida digna e incluso divertida, podías comprarte un Rolls y pintarlo de rosa.
Con su nombre, José Luis Moreno, eran difíciles las excentricidades.
Sí, hubo que cambiarlo. Pero salvo esa, yo en la vida jamás he tomado decisiones, la vida me ha ido llevando. Paco, el cantante de Formula V, que era de la pandilla, me propuso componer canciones y las hice, y seguí.
¿Qué más?
Para justificar el nuevo apellido en 1991 incorporo al aspecto musical monólogos trepidantes.
Eso es mucho trabajo para su filosofía de vida.
Hago un espectáculo del cual vivo, muy sencillo. Yo he llevado al extremo lo de menos es más. Soy un absoluto partidario de esa consigna y mi pretensión no es más que la de entretener... Hasta llevo animales vivos: coleópteros, diptidos, y poco más.
¿Amaestra bichos?
Los bichos se mantienen a su bola: si quieren participar, participan, y si no, pues no. Yo básicamente explico cosas de personajes conocidos por todos.
Sobre Sigmund Floïd tiene una obra.
No es una obra, es el título de una obra, porque yo hago siempre el mismo espectáculo.
¿...?
"¿Preparas nuevo espectáculo?", me preguntan. Y yo para no decepcionarles les digo "¡claro que sí!", pero siempre es el mismo. "¿Y cómo se va a llamar?", me espetan ilusionados. Y yo les digo un título, que de esos sí tengo muchos: "S. Floïd, sicoanálisis para después del afeitado" o "El cadáver inocente", "Verdades como puños", "Viva el Coyote"... Y todo el mundo tan a gusto.
Asombroso morro.
Pero dígame, ¿alguien echa en cara a los Rolling Stones que lleven 50 años tocando las mismas cuatro canciones?... ¡Pero si es lo que quieren!, yo no lo hago por mí, lo hago por la sociedad.
Hábleme del señor Floïd.
A mí me parece que es un hombre grande porque creó esa loción para después del afeitado que al ponértela, el inconsciente surge por los poros, ¡qué gran logro!
Entiendo.
Hay que jugar, y yo procuro hacerlo con cosas que se suponen elevadas. También hablo de Thomas Edison, que copiaba los inventos de otros; y del papa Bonifacio, que permitía que todos sus fieles se galvanizaran las manos en cobre, algo muy poco frecuente en los papas.
Con usted se aprende mucho...
Hay una escuela filosófica que me llama mucho la atención, se trata del Taladrismo, fundada por Berbiquí, un derviche magnífico que, al girar de manera tan asombrosamente rápida, creaba enormes pozos de conocimiento que luego transmitió a Blak and Deker, y gracias a esta pareja famosa...
¿Hombres ambos?
Sí, gracias a Blak, que era negro, y a Gustavo Adolfo Deker, que era poeta, conocemos el Taladrismo, que propone vivir en una ética con agujeros, filosofía de la que hoy todos somos seguidores, porque por aquí nos entra y por aquí nos sale, y nos quedamos vacíos y huecos, ¡qué gusto la ligereza!
¿Algún otro personaje sorprendente?
Bueno, entran y salen según la noche y me dé la gana. El minimalismo me lo he tomado al pie de la letra, me parece un logro, y creo que ayudaría muchísimo en este momento que estamos viviendo.
¿Se refiere a la crisis?
Yo la llamaría estafa absoluta. Las crisis son otra cosa, esto es recortar y recortar; pero como no somos capaces de recortarnos a nosotros mismos, pues ya nos va bien que nos recorten. Cuando realmente los supermercados se tengan que comer los stocks empezaran a pasar cosas. Pero seguimos con el más, que no conduce a ninguna parte.
¿De dónde le viene este minimalismo?
De la cartilla de racionamiento de mi infancia: éramos imaginativos y felices. Este consumismo no ofrece casi nada.
¿Qué personaje le ha influido más?
Mi padre, que tenía 61 años cuando yo nací. Siempre pensé que la mejor época de la vida era la vejez, por su manera de vivirla: era permisivo, divertido y muy embustero, me contaba que me estaba construyendo una avioneta con infiernillos para seis personas.
Ahora entiendo.
Soy un impostor que no llega a la estafa. Hago lo que hacía mi padre, que me mantenía en vilo. Era estupendo, una manera de provocar la felicidad mediante la fabulación.
Habló sin parar –como suele hacer– durante cuatro años en La media vuelta (cadena Ser) y con Juan Antonio Cebrián en Onda Cero. Se paseó por La azotea del Gran Wyoming y por El club de la comedia; ha hecho cine, tiene varios álbumes y ha puesto música a películas. Su humor es surrealista, canta, baila, pero sobre todo habla. “A mí lo que más feliz me hace es ser vagabundo, es decir, un vago que va por el mundo. Y reivindico el aburrimiento, porque ahora hay que hacer de todo: te ha de gustar el teatro, la danza, el cine; tenemos que hacer piragüismo, senderismo, parapente… Yo hace 25 años que hago el mismo espectáculo. Mañana y pasado mañana en el teatro Poliorama de Barcelona.
www.lavanguardia.es
"La contra"
Nací en 1948, así que calculen.
Soy de Madrid e itinerante, vivo en pueblos.
Me he casado muchas veces y tengo 3 hijos.
No tengo familia numerosa, pero sí numerosas familias.
Ahora vivo con mi perro.
¿Políticos?. . .
Hay una cierta indignidad en querer regir la vida de los demás.
Ha fracasado usted muchas veces?
Bastantes, pero eso me ha permitido conocer muchos oficios distintos, porque si triunfas en uno, te quedas ahí anclado.
Cuénteme la historia de sus fracasos.
Sufro una desorientación absoluta en lo que es la vida de un adulto. No he conseguido, a pesar de mi edad, saber lo que es la vida.
Entonces, ¿cómo se lo monta?
Me he mantenido jugando a que estoy vivo.
¿Desde cuándo?
De niño con la pandilla jugábamos a que unos eran indios y otros vaqueros. Te metías en el papel con absoluta naturalidad. Y eso he hecho: pasar las tardes.
¿Qué vino después de hacer el indio?
La misma pandilla nos dedicamos a la música. Nuestra salvación fueron los Beatles y los Rolling Stones. Ahí vi que cualquier persona, sin necesidad de ser notario, podía tener una vida digna e incluso divertida, podías comprarte un Rolls y pintarlo de rosa.
Con su nombre, José Luis Moreno, eran difíciles las excentricidades.
Sí, hubo que cambiarlo. Pero salvo esa, yo en la vida jamás he tomado decisiones, la vida me ha ido llevando. Paco, el cantante de Formula V, que era de la pandilla, me propuso componer canciones y las hice, y seguí.
¿Qué más?
Para justificar el nuevo apellido en 1991 incorporo al aspecto musical monólogos trepidantes.
Eso es mucho trabajo para su filosofía de vida.
Hago un espectáculo del cual vivo, muy sencillo. Yo he llevado al extremo lo de menos es más. Soy un absoluto partidario de esa consigna y mi pretensión no es más que la de entretener... Hasta llevo animales vivos: coleópteros, diptidos, y poco más.
¿Amaestra bichos?
Los bichos se mantienen a su bola: si quieren participar, participan, y si no, pues no. Yo básicamente explico cosas de personajes conocidos por todos.
Sobre Sigmund Floïd tiene una obra.
No es una obra, es el título de una obra, porque yo hago siempre el mismo espectáculo.
¿...?
"¿Preparas nuevo espectáculo?", me preguntan. Y yo para no decepcionarles les digo "¡claro que sí!", pero siempre es el mismo. "¿Y cómo se va a llamar?", me espetan ilusionados. Y yo les digo un título, que de esos sí tengo muchos: "S. Floïd, sicoanálisis para después del afeitado" o "El cadáver inocente", "Verdades como puños", "Viva el Coyote"... Y todo el mundo tan a gusto.
Asombroso morro.
Pero dígame, ¿alguien echa en cara a los Rolling Stones que lleven 50 años tocando las mismas cuatro canciones?... ¡Pero si es lo que quieren!, yo no lo hago por mí, lo hago por la sociedad.
Hábleme del señor Floïd.
A mí me parece que es un hombre grande porque creó esa loción para después del afeitado que al ponértela, el inconsciente surge por los poros, ¡qué gran logro!
Entiendo.
Hay que jugar, y yo procuro hacerlo con cosas que se suponen elevadas. También hablo de Thomas Edison, que copiaba los inventos de otros; y del papa Bonifacio, que permitía que todos sus fieles se galvanizaran las manos en cobre, algo muy poco frecuente en los papas.
Con usted se aprende mucho...
Hay una escuela filosófica que me llama mucho la atención, se trata del Taladrismo, fundada por Berbiquí, un derviche magnífico que, al girar de manera tan asombrosamente rápida, creaba enormes pozos de conocimiento que luego transmitió a Blak and Deker, y gracias a esta pareja famosa...
¿Hombres ambos?
Sí, gracias a Blak, que era negro, y a Gustavo Adolfo Deker, que era poeta, conocemos el Taladrismo, que propone vivir en una ética con agujeros, filosofía de la que hoy todos somos seguidores, porque por aquí nos entra y por aquí nos sale, y nos quedamos vacíos y huecos, ¡qué gusto la ligereza!
¿Algún otro personaje sorprendente?
Bueno, entran y salen según la noche y me dé la gana. El minimalismo me lo he tomado al pie de la letra, me parece un logro, y creo que ayudaría muchísimo en este momento que estamos viviendo.
¿Se refiere a la crisis?
Yo la llamaría estafa absoluta. Las crisis son otra cosa, esto es recortar y recortar; pero como no somos capaces de recortarnos a nosotros mismos, pues ya nos va bien que nos recorten. Cuando realmente los supermercados se tengan que comer los stocks empezaran a pasar cosas. Pero seguimos con el más, que no conduce a ninguna parte.
¿De dónde le viene este minimalismo?
De la cartilla de racionamiento de mi infancia: éramos imaginativos y felices. Este consumismo no ofrece casi nada.
¿Qué personaje le ha influido más?
Mi padre, que tenía 61 años cuando yo nací. Siempre pensé que la mejor época de la vida era la vejez, por su manera de vivirla: era permisivo, divertido y muy embustero, me contaba que me estaba construyendo una avioneta con infiernillos para seis personas.
Ahora entiendo.
Soy un impostor que no llega a la estafa. Hago lo que hacía mi padre, que me mantenía en vilo. Era estupendo, una manera de provocar la felicidad mediante la fabulación.
El locuaz
Habló sin parar –como suele hacer– durante cuatro años en La media vuelta (cadena Ser) y con Juan Antonio Cebrián en Onda Cero. Se paseó por La azotea del Gran Wyoming y por El club de la comedia; ha hecho cine, tiene varios álbumes y ha puesto música a películas. Su humor es surrealista, canta, baila, pero sobre todo habla. “A mí lo que más feliz me hace es ser vagabundo, es decir, un vago que va por el mundo. Y reivindico el aburrimiento, porque ahora hay que hacer de todo: te ha de gustar el teatro, la danza, el cine; tenemos que hacer piragüismo, senderismo, parapente… Yo hace 25 años que hago el mismo espectáculo. Mañana y pasado mañana en el teatro Poliorama de Barcelona.
www.lavanguardia.es
"La contra"
20 de mayo de 2011
Això NO ES DEMOCRÀCIA (diciembre 2009).

Deia Joan Brossa
"LA GENT NO S'ADONA DEL PODER QUE TÉ..."
La gent no s'adona del poder que té:
amb una vaga general d'una setmana
n'hi hauria prou per a ensorrar l'economia,
paralitzar l'Estat i demostrar
que les lleis que imposen no són necessàries.
a veure si aquesta manifestació d'ahir a Ciutat no és sinó el començament de la gran catársis que necessitem
ja està bé d'aquest continu grapeig, impune, a la democràcia
ja està bé d'aquesta aixecada de camisa a la ciutadania
basta de polítics corruptes
basta de cíniques pantomimas i bastards espectacles a costa de tots
ja n'hi ha prou de campar a pler amb la txequera de l'erari públic
a guanyar-se les castanyes, com tot el món, amb la suor del seu front
(...)
a ver si esta manifestación de ayer en Palma no es sino el comienzo de la gran catársis que necesitamos
ya está bien de este continuo manoseo, impune, a la democraciaya está bien de esta tomadura de pelo a la ciudadaníabasta de políticos corruptosbasta de cínicas pantomimas y bastardos espectáculos a costa de todosbasta ya de campar a sus anchas con la chequera del erario público
a ganarse las castañas, como todo el mundo, con el sudor de su frente
Pensat i escrit per en Jaume Timoner.
Foto: Mallorcadiario
Y como quedan ? (mayo 2010).
Y COMO QUEDAN LOS MILES DE ASESORES DIGITADOS QUE EXISTEN EN LAS CIENTOS DE ADMINISTRACIONES QUE NOS ENREDAN A DIARIO ?
Y COMO QUEDAN LOS MILLARES DE TRABAJADORES DE EMPRESAS PUBLICAS IGUALMENTE DIGITADOS, LA MAYORIA DE LOS CUALES NO TIENEN MÁS MÉRITO QUE SER AMIGOS O HIJOS DE ALGUIEN ......., QUE COBRAN MÁS QUE CUALQUIER FUNCIONARIO PARA EJERCER -EN MUCHOS CASOS- TAN SOLO SU INEPTITUD ........
Y COMO QUEDAN LOS CIENTOS DE ...............
Y COMO QUEDAN LOS GASTOS DE PROTOCOLO, VINITOS, COMIDAS, GASTOS DE REPRESENTACIÓN, CATERINGS, ...............
Escuchaba a unos economistas de postín (reconocidos, sin fisuras, desde hace años) en una tertulia readiofónica, conduciendo de vuelta a casa - tras otro día muy duro -
y, sinceramente, es para estar preocupadísimos.
En primer lugar por la situación en si, gravísima y de emergencia.
En segundo lugar, porque quiénes han sido elegidos por la ciudadanía para regir sus designios siguen, erre que erre, buscando excusas en unos casos, mirando para otro lado en otras, .....
Recordar que las medidas se toman por la presión de Europa, EEUU y China .... no de motu propio como se empeñan en hacernos creer.
Lo dicho cómo para estar "acojonados".
i recordo en Joan Brossa nuevamente
"LA GENT NO S'ADONA DEL PODER QUE TÉ..." ...
La gent no s'adona del poder que té:
amb una vaga general d'una setmana
n'hi hauria prou per a ensorrar l'economia,
paralitzar l'Estat i demostrar que
les lleis que imposen no són necessàries.
A todo esto, escucho también que los dos sindicatos mayoritarios han recibido en el ejercicio pasado cerca de 228 millones de euros ...... es normal que sean tibios, no creen ?.
Por tanto dificil que planteen una huelga general u otras medidas contudentes.
Hay que recordar aquello de "la mano que te da de comer".
Me comentaba esta mañana Antònia, después de los buenos días, algo de todo eso relacionado con la historia de la humanidad (en cuanto a qué desde siempre, las cosas de la corrupción y demás son así, inmutables).
Y pongo como colofón, la nota que sigue que podría firmar como autora ella ...., y tu, y él, y yo y millones de personas más ......................
Al final resultará que la política es el arte de hacer, siempre, más ricos a los ricos a costa de la gente sencilla y humilde.
Y tendrá razón quién dijo que los políticos son los banqueros pobres (la ministra Salgado dijo ayer "no está en la mente del Gobierno el subir los impuestos a las rentas más altas, a quiénes más tienen").
Socialismo de derechas.
La España de charanga y pandereta en estado puro.
Como para reirnos ...... de pena, claro está.
A seguir sufriendo.
Salut y buen fin de semana.
Pensat i escrit per en Jaume Timoner.
Foto: Toni Pons Barro (http://toniponsbarro.blogspot.com)
14 de mayo de 2011
CARTA DEL CENTRO CANINO INTERNACIONAL A LA SRA. AINA CALVO.
Carta enviada a la Alcaldesa de Palma
ILMA. SRA. ALCALDESA DE PALMA AINA CALVO
Termino de escuchar sus declaraciones y no puedo dar crédito a lo que oigo, y no se si sentir indignación o vergüenza.
Me refiero a su intervención mensual en Radio Mallorca-Cadena Ser, no sabemos si la ultima, dado como esta el “patio” o sea su Ayuntamiento, donde a preguntas de los ciudadanos en relación a la problemática que viene padeciendo el Centro Canino Internacional, se permite la licencia de manifestar, que al margen de cualquier circunstancia legal, su Ilma. nos había ofreciendo su ayuda para poder paliar de alguna manera nuestra situación y, que siempre, según su Ilma., nosotros habíamos rechazado.
Ante tal afirmación y ante la posibilidad de que en algún momento se nos hubiese pasado inadvertida su ayuda, hemos repasado todos los acontecimientos acaecidos en el Centro Canino Internacional desde que su Ilma es alcaldesa y solo nos cabe pensar que se puede referirse a:
¿El habernos cerrado el refugio mediante decreto firmado por su Ilma., pese a disponer de la declaración de núcleo zoológico, por considerar que la licencia municipal de que disponíamos hacia referencia a “criadero” y que por lo tanto solo podíamos tener 10 hembras y 1 macho?.
¿El habernos multado de forma continuada con cantidades que al día de hoy hacienden a mas de 2.500;00€ (415.000,00 de las antiguas pesetas)?
¿El haber realizado sonometrias desde la casa de un vecino denunciante con las “ventanas abiertas”, a sabiendas que tantola Ley de Ruidos autonómica, nacional y comunitaria, determina que deben de hacerse con las “ventanas cerradas”?.
¿El haber realizado sonometrias (sonometrias parcela 65.pdf)
desde una parcela ilegal que dispone de una casa de 350m2., piscina y cuadras, donde antes solo había una caseta de aperos, estando denunciada desde hace mas de un año, sin que su Ilma. le haya ni si quiera abierto un expediente? vivienda ilegal.pdf juan mas ilegal.pdf
¿El habernos cerrado por segunda vez el refugio mediante decreto firmado por su Ilma., por considerar que nuestros perros no dejan dormir a un vecino, pese a no haberse realizado ni una sola sonometria nocturna que determine dicha circunstancia?.
¿El obligarnos a contratar a un perito judicial (designado por el juzgado de 1ª instancia nº 9 de Palma), para que realice un mapa de ruidos del entorno donde esta ubicado el refugio (algo que su ayuntamiento nunca a realizado pese a la reiteradas peticiones realizadas por el Centro Canino Internacional) y cuyo coste nos a supuesto tener que pagar la cantidad de 2.650,00€ (440.000,00 de las antiguas pesetas)?.
¿El Trasladar a nuestros perros ala Perrera Municipal de Son Reus, donde se encuentran hacinados cientos de perros de toda Mallorca y, que para que entraran los nuestros, había que sacrificar otros tantos?.
Me refiero a su intervención mensual en Radio Mallorca-Cadena Ser, no sabemos si la ultima, dado como esta el “patio” o sea su Ayuntamiento, donde a preguntas de los ciudadanos en relación a la problemática que viene padeciendo el Centro Canino Internacional, se permite la licencia de manifestar, que al margen de cualquier circunstancia legal, su Ilma. nos había ofreciendo su ayuda para poder paliar de alguna manera nuestra situación y, que siempre, según su Ilma., nosotros habíamos rechazado.
Ante tal afirmación y ante la posibilidad de que en algún momento se nos hubiese pasado inadvertida su ayuda, hemos repasado todos los acontecimientos acaecidos en el Centro Canino Internacional desde que su Ilma es alcaldesa y solo nos cabe pensar que se puede referirse a:
¿El habernos cerrado el refugio mediante decreto firmado por su Ilma., pese a disponer de la declaración de núcleo zoológico, por considerar que la licencia municipal de que disponíamos hacia referencia a “criadero” y que por lo tanto solo podíamos tener 10 hembras y 1 macho?.
¿El habernos multado de forma continuada con cantidades que al día de hoy hacienden a mas de 2.500;00€ (415.000,00 de las antiguas pesetas)?
¿El haber realizado sonometrias desde la casa de un vecino denunciante con las “ventanas abiertas”, a sabiendas que tanto
¿El haber realizado sonometrias (sonometrias parcela 65.pdf)
desde una parcela ilegal que dispone de una casa de 350m2., piscina y cuadras, donde antes solo había una caseta de aperos, estando denunciada desde hace mas de un año, sin que su Ilma. le haya ni si quiera abierto un expediente? vivienda ilegal.pdf juan mas ilegal.pdf
¿El habernos cerrado por segunda vez el refugio mediante decreto firmado por su Ilma., por considerar que nuestros perros no dejan dormir a un vecino, pese a no haberse realizado ni una sola sonometria nocturna que determine dicha circunstancia?.
¿El obligarnos a contratar a un perito judicial (designado por el juzgado de 1ª instancia nº 9 de Palma), para que realice un mapa de ruidos del entorno donde esta ubicado el refugio (algo que su ayuntamiento nunca a realizado pese a la reiteradas peticiones realizadas por el Centro Canino Internacional) y cuyo coste nos a supuesto tener que pagar la cantidad de 2.650,00€ (440.000,00 de las antiguas pesetas)?.
¿El Trasladar a nuestros perros a
¿Se refiere su Ilma a este tipo de ayuda?, si es así, ¡por favor deje de ayudarnos¡
1 de mayo de 2011
Petit poema per la meva mare.
Encara que no m'agradin
les celabraciones massives,
altra mostra més
de la societat de consum
avui vull rendir-te,
mare,
amb el mar pel mig,
un petit homenatge.
Dir que ets
la millor mare del món
no significa gens
en aquest planeta
dels convencionalismes
i la superficialitat
Dir que m'has estimat i m'estimes
Dir que m'has educat i m'eduques
Dir que m'has perdonat i em perdones
Dir que m'has entés i m'entens
Dir que m'has donat i que em dones
Dir que t'has preocupat i et preocupes
Dir que sempre has estat i que sempre estarás
Es dir-te,
senzillament,
mare meva,
que no hi ha ningú
com tu.
T'estim !!!
Pensat i escrit per en Jaume Timoner.
Somos la causa y la solución de nuestros problemas.
Yogesh Sharda, experto en recursos humanos y desarrollo personal.
Tengo 44 años.
Nací en África, de padres indios, me crié en Londres y Oxford, y vivo en Turquía.
Doy seminarios sobre el estrés a empresarios y políticos, y he asesorado a empresas de América, Asia y Europa.
Creo en los valores espirituales, son comunes a todas las religiones.
¿Usted lo ha padecido?
Sí, y hasta cierto punto todavía lo padezco. Hay un tipo de estrés muy visible y otro de fondo, sutil.
¿Cómo saber tu nivel?
Preguntándome cuán feliz me siento. ¿Puedo manejar bien la alabanza y la crítica? Cuando fallo en algo: ¿cuán malhumorado me pongo?, ¿cuál es mi nivel de autocontrol? ¿Cuánta felicidad puedo dar a los demás?
¿Y cómo gestionar el estrés?
Hay un principio muy sencillo, pero que pocos practican, se trata de tener siempre presente que no puedes controlar las circunstancias ni a las personas. Lo único que puedes controlar es tu respuesta.
Entiendo.
Así que animo a las personas a que dejen de intentar controlar a los demás y empiecen a controlarse a sí mismas. Pero para tener autocontrol debes tener cierta fortaleza, que se alimenta con momentos de silencio.
El mundo está patas arriba, ¿es inmune a la injusticia, el hambre y el abuso?
A mi entender no tenemos un problema económico, político, ni medioambiental... Tenemos un problema humano, somos la causa y la solución de nuestros problemas.
¿En Oriente hay menos estrés mental que en Occidente o se trata de un tópico?
La gente allí piensa menos, lo que también tiene sus inconvenientes. En Occidente usamos mucho la mente y fácilmente convertimos un pequeño contratiempo en un problema. Lo ideal sería pensar lo suficiente
No siempre sabes cuándo es suficiente.
Eso es lo que hay que revisar, la relación con uno mismo. No puedes no pensar, pero sí mejorar la calidad de tus pensamientos.
Aveces no sabes cómo salir de un atolladero, no sabes pensar.
Háblalo, obtén algún feedback de alguien con experiencia, y escribe lo que sientes para despejar tu mente. Yo lo uso mucho.
¿Usted es feliz?
La felicidad no es un destino, está dentro de cada uno, así que se trata de no bloquearla. Yo solía tener dudas sobre mí mismo, me comparaba, competía. Entonces trabajé la apreciación de mí mismo, el autorrespeto, y gradualmente esos hábitos de pensamiento inútil fueron disolviéndose.
¿Cuál es el secreto de la felicidad?
Respetar tu propio ser. Tener un sentido de propósito en tu vida, sentirte útil. Si dañas a los demás, su reacción acabará alcanzándote; la paz es la base de la felicidad.
¿Cómo afrontar la agresividad de otro?
Creo que nuestro estado de la mente atrae situaciones. Mantener la mente en un estado positivo transmite una energía que influye en lo que te rodea. Ante una tarea, llena tu mente de determinación y positividad, porque si tus pensamientos son débiles, también lo será el resultado. Pero los valores viajan despacio, es necesario ser paciente.
El amor es una de las causas de estrés.
Porque el amor emocional implica posesividad, control, exigencias, expectativas, celos, juegos de poder, dependencia, apego. Emociones que al principio no son visibles, sólo hay un gran “te quiero”, y tras él: “sólo si cumples mis deseos”.
... Y llega el desencuentro.
El amor es indisociable de la paciencia, la aceptación, el darse ánimos, elevar al otro. Pero para tener ese tipo de amor uno necesita ser espiritualmente fuerte. Si tengo una buena relación conmigo mismo, puedo tener una buena relación contigo.
¿Buena relación con uno mismo?
Me acepto, me hablo positivamente, me puedo mantener a mí mismo feliz. Es ese tipo de inteligencia emocional que todos deberíamos haber aprendido.
¿Hasta qué punto tienes que ser bueno y generoso con quien no te corresponde?
Creo que hay una distancia saludable entre dos personas. En el norte de Europa la gente suele establecer una distancia excesiva con el otro; en el Mediterráneo ocurre lo contrario, hay demasiada proximidad.
... O te pasas o no llegas.
Lo ideal es estar cerca, apoyando, pero no enganchado; así, si el otro se comporta de forma errónea, tú permaneces estable, y eso ayudará al otro a estabilizarse. Si estás enganchado y el otro enloquece, tú también enloquecerás y te será difícil ver el límite. Esa es la fórmula para la armonía en las relaciones humanas: ser amoroso y desapegado.
¿Alguna idea para conseguirlo?
Cada mañana, al levantarse, pase unos momentos en silencio consigo misma, eso le ayudará a que surjan la paz y el amor, y a estar emocionalmente estable. Debemos conquistar el autorrespeto, el autocontrol y la habilidad de manejar las propias emociones, sólo entonces entramos en la relación con los demás y disfrutamos de ella.
Uno puede mejorar, pero cambiar...
El desarrollo personal o el viaje espiritual es un viaje de retorno. No se trata de convertirte en algo diferente a lo que eres. La naturaleza básica humana es alegría, paz, amor y respeto. Eso es lo que he descubierto dando cursos por todo el mundo.
A veces es necesario rebelarse.
El punto medio entre la pasividad y la agresividad es la asertividad, es decir: el autorrespeto y el respeto a los demás.
¿Y si te faltan al respeto?
El respeto no se exige, si quiero cambiar el comportamiento de los demás hacia mí, he de mejorar mi autorrespeto. Y autorrespeto significa que no importa lo que digan, no voy a perder la paciencia ni mi felicidad.
Las preguntas de esta entrevista no las he planteado yo; han sido los estudiantes del último curso de Periodismo de la UIC, para que luego digan que los jóvenes están dormidos, que no tienen intereses ni inquietudes. No es cierto, pero lo que sí es probable es que si seguimos insistiendo en su ineptitud, consigamos finalmente convencerlos de ella. Es nuestra responsabilidad ayudarlos a madurar reconociendo nuestros errores y ofreciéndoles los aprendizajes que la experiencia depara. Eso es lo que hace este experto en resolución de conflictos y desarrollo personal, que ha trabajado con hospitales, gobiernos, empresas y jóvenes que han heredado los conflictos entre comunidades.
"La contra"
www.lavanguardia.es
Tengo 44 años.
Nací en África, de padres indios, me crié en Londres y Oxford, y vivo en Turquía.
Doy seminarios sobre el estrés a empresarios y políticos, y he asesorado a empresas de América, Asia y Europa.
Creo en los valores espirituales, son comunes a todas las religiones.
¿Usted lo ha padecido?
Sí, y hasta cierto punto todavía lo padezco. Hay un tipo de estrés muy visible y otro de fondo, sutil.
¿Cómo saber tu nivel?
Preguntándome cuán feliz me siento. ¿Puedo manejar bien la alabanza y la crítica? Cuando fallo en algo: ¿cuán malhumorado me pongo?, ¿cuál es mi nivel de autocontrol? ¿Cuánta felicidad puedo dar a los demás?
¿Y cómo gestionar el estrés?
Hay un principio muy sencillo, pero que pocos practican, se trata de tener siempre presente que no puedes controlar las circunstancias ni a las personas. Lo único que puedes controlar es tu respuesta.
Entiendo.
Así que animo a las personas a que dejen de intentar controlar a los demás y empiecen a controlarse a sí mismas. Pero para tener autocontrol debes tener cierta fortaleza, que se alimenta con momentos de silencio.
El mundo está patas arriba, ¿es inmune a la injusticia, el hambre y el abuso?
A mi entender no tenemos un problema económico, político, ni medioambiental... Tenemos un problema humano, somos la causa y la solución de nuestros problemas.
¿En Oriente hay menos estrés mental que en Occidente o se trata de un tópico?
La gente allí piensa menos, lo que también tiene sus inconvenientes. En Occidente usamos mucho la mente y fácilmente convertimos un pequeño contratiempo en un problema. Lo ideal sería pensar lo suficiente
No siempre sabes cuándo es suficiente.
Eso es lo que hay que revisar, la relación con uno mismo. No puedes no pensar, pero sí mejorar la calidad de tus pensamientos.
Aveces no sabes cómo salir de un atolladero, no sabes pensar.
Háblalo, obtén algún feedback de alguien con experiencia, y escribe lo que sientes para despejar tu mente. Yo lo uso mucho.
¿Usted es feliz?
La felicidad no es un destino, está dentro de cada uno, así que se trata de no bloquearla. Yo solía tener dudas sobre mí mismo, me comparaba, competía. Entonces trabajé la apreciación de mí mismo, el autorrespeto, y gradualmente esos hábitos de pensamiento inútil fueron disolviéndose.
¿Cuál es el secreto de la felicidad?
Respetar tu propio ser. Tener un sentido de propósito en tu vida, sentirte útil. Si dañas a los demás, su reacción acabará alcanzándote; la paz es la base de la felicidad.
¿Cómo afrontar la agresividad de otro?
Creo que nuestro estado de la mente atrae situaciones. Mantener la mente en un estado positivo transmite una energía que influye en lo que te rodea. Ante una tarea, llena tu mente de determinación y positividad, porque si tus pensamientos son débiles, también lo será el resultado. Pero los valores viajan despacio, es necesario ser paciente.
El amor es una de las causas de estrés.
Porque el amor emocional implica posesividad, control, exigencias, expectativas, celos, juegos de poder, dependencia, apego. Emociones que al principio no son visibles, sólo hay un gran “te quiero”, y tras él: “sólo si cumples mis deseos”.
... Y llega el desencuentro.
El amor es indisociable de la paciencia, la aceptación, el darse ánimos, elevar al otro. Pero para tener ese tipo de amor uno necesita ser espiritualmente fuerte. Si tengo una buena relación conmigo mismo, puedo tener una buena relación contigo.
¿Buena relación con uno mismo?
Me acepto, me hablo positivamente, me puedo mantener a mí mismo feliz. Es ese tipo de inteligencia emocional que todos deberíamos haber aprendido.
¿Hasta qué punto tienes que ser bueno y generoso con quien no te corresponde?
Creo que hay una distancia saludable entre dos personas. En el norte de Europa la gente suele establecer una distancia excesiva con el otro; en el Mediterráneo ocurre lo contrario, hay demasiada proximidad.
... O te pasas o no llegas.
Lo ideal es estar cerca, apoyando, pero no enganchado; así, si el otro se comporta de forma errónea, tú permaneces estable, y eso ayudará al otro a estabilizarse. Si estás enganchado y el otro enloquece, tú también enloquecerás y te será difícil ver el límite. Esa es la fórmula para la armonía en las relaciones humanas: ser amoroso y desapegado.
¿Alguna idea para conseguirlo?
Cada mañana, al levantarse, pase unos momentos en silencio consigo misma, eso le ayudará a que surjan la paz y el amor, y a estar emocionalmente estable. Debemos conquistar el autorrespeto, el autocontrol y la habilidad de manejar las propias emociones, sólo entonces entramos en la relación con los demás y disfrutamos de ella.
Uno puede mejorar, pero cambiar...
El desarrollo personal o el viaje espiritual es un viaje de retorno. No se trata de convertirte en algo diferente a lo que eres. La naturaleza básica humana es alegría, paz, amor y respeto. Eso es lo que he descubierto dando cursos por todo el mundo.
A veces es necesario rebelarse.
El punto medio entre la pasividad y la agresividad es la asertividad, es decir: el autorrespeto y el respeto a los demás.
¿Y si te faltan al respeto?
El respeto no se exige, si quiero cambiar el comportamiento de los demás hacia mí, he de mejorar mi autorrespeto. Y autorrespeto significa que no importa lo que digan, no voy a perder la paciencia ni mi felicidad.
Jóvenes
Las preguntas de esta entrevista no las he planteado yo; han sido los estudiantes del último curso de Periodismo de la UIC, para que luego digan que los jóvenes están dormidos, que no tienen intereses ni inquietudes. No es cierto, pero lo que sí es probable es que si seguimos insistiendo en su ineptitud, consigamos finalmente convencerlos de ella. Es nuestra responsabilidad ayudarlos a madurar reconociendo nuestros errores y ofreciéndoles los aprendizajes que la experiencia depara. Eso es lo que hace este experto en resolución de conflictos y desarrollo personal, que ha trabajado con hospitales, gobiernos, empresas y jóvenes que han heredado los conflictos entre comunidades.
"La contra"
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Cediendo el paso. O no.
Una de las cosas que estamos logrando entre todos es el desconcierto absoluto en materia de corrección política. El bombardeo de estupidez mezclada con causas nobles y la contaminación de éstas, los cómplices que se apuntan por el qué dirán, la gente de buena voluntad desorientada por los golfos -y golfas, seamos paritarios- que lo convierten todo en negocio subvencionado, la falta de formación que permita sobrevivir al maremoto de imbéciles que nos inunda, arrasa y asfixia, ha conseguido que la peña vague por ahí sin saber ya a qué atenerse. Sin osar dar un paso con naturalidad, expresar una opinión, incluso hacer determinados gestos o movimientos, por miedo a que consecuencias inesperadas, críticas furiosas, sanciones sociales, incluso multas y expedientes administrativos, se vuelvan de pronto contra uno y lo hagan filetes.
Voy a poner dos ejemplos calentitos. Uno es el del amigo que hace una semana, al ceder el paso a una mujer -aquí sería inexacto decir a una señora- en la entrada a un edificio, encontró, para su sorpresa, que la individua no sólo se detuvo en seco, negándose a pasar primero, sino que además, airada, le escupió al rostro la palabra «machista». Así que imaginen la estupefacción de mi amigo, su cara de pardillo manteniendo la puerta abierta, sin saber qué hacer. Preguntándose si, en caso de tratarse de un hombre, a los que también cede el paso por simple reflejo de buena educación, lo llamarían «feminista». Con el agravante de que, ante la posibilidad de que el supuesto varón fuese homosexual -en tal caso, quizá debería pasar delante-, o la señora fuese lesbiana -quizá debería sostenerle ella la puerta a él-, habría debido adivinarlo, intuirlo o suponerlo antes de establecer si lo correcto era pasar primero o no. O de saber si en todo caso, con apresurarse para ir primero y cerrar la puerta en las narices del otro, fuera quien fuese, quedaría resuelto el dilema, trilema o tetralema, de modo satisfactorio para todos.
Pero mi drama no acaba ahí, comentaba mi amigo. Porque desde ese día, añadió, no paro de darle vueltas. ¿Qué pasa si me encuentro en una puerta con un indio maya, un moro de la morería o un africano subsahariano de piel oscura, antes llamado sintéticamente negro? ¿Le cedo el paso o no se lo cedo? Si paso delante, ¿me llamará racista? Si le sostengo la puerta para que pase, ¿no parecerá un gesto paternalista y neocolonial? ¿Contravengo con ello la ley de Igualdad de Trato o Truco? ¿Y si es mujer, feminista y, además, afrosaharianasubnegra? ¿Cómo me organizo? ¿Debo procurar que pasemos los dos a la vez, aunque la puerta sea estrecha y no quepamos?... Pero aún puede ser peor. ¿Y si se trata de un disminuido o disminuida físico o física? ¿Cederle el paso o la pasa no será, a ojos suyos o de terceros, evidenciar de modo humillante una presunta desigualdad, vulnerando así la exquisita igualdad a que me obliga la dura lex sed lex, duralex? ¿Debo echar una carrerilla y pasar con tiempo suficiente para que la puerta se haya cerrado de nuevo cuando llegue el otro, y maricón, perdón, elegetebé el último?... Por otra parte, si de pronto me pongo a correr, ¿se interpretará como una provocación paralímpica fascista? ¿Debo hacer como que no veo la silla de ruedas?... O sea, ¿hay alguien capaz de atarme esas moscas por el rabo?
Y bueno. Si a tales insomnios nos enfrentamos los adultos, que supuestamente disponemos de referencias y de sentido común para buscarnos la vida, calculen lo que está pasando con los niños, sometidos por una parte al estúpido lavado de cerebro de los adultos y enfrentados a éste con la implacable y honrada lógica, todavía no contaminada de gilipollez, de sus pocos años. El penúltimo caso me lo refirió una maestra. Un niño de cuatro años había hecho una travesura en clase, molestando a sus compañeros; y al verse reprendido ante los demás, un poco mosca, preguntó quién lo había delatado. «Fulanita, por ejemplo -dijo la maestra señalando a una niña rubia y de ojos azules-, dice que eres muy travieso y no la dejas trabajar tranquila.» Entonces la criatura -cuatro años, insisto- se volvió despacio a mirar a la niña y dijo en voz baja, pero audible: «Pues le voy a partir la boca, por chivata». Escandalizada, la maestra le afeó la intención al niño, diciendo entre otras cosas que a las niñas no hay que pegarles nunca, etcétera. Que eso es lo peor del mundo, lo más vil, cobarde y malvado. Y entonces el enano cabrón, tras meditarlo un momento, muy sereno y muy lógico, respondió: «¿Por qué? ¿Es que no son iguales que los niños?».
Arturo Pérez-Reverte
Voy a poner dos ejemplos calentitos. Uno es el del amigo que hace una semana, al ceder el paso a una mujer -aquí sería inexacto decir a una señora- en la entrada a un edificio, encontró, para su sorpresa, que la individua no sólo se detuvo en seco, negándose a pasar primero, sino que además, airada, le escupió al rostro la palabra «machista». Así que imaginen la estupefacción de mi amigo, su cara de pardillo manteniendo la puerta abierta, sin saber qué hacer. Preguntándose si, en caso de tratarse de un hombre, a los que también cede el paso por simple reflejo de buena educación, lo llamarían «feminista». Con el agravante de que, ante la posibilidad de que el supuesto varón fuese homosexual -en tal caso, quizá debería pasar delante-, o la señora fuese lesbiana -quizá debería sostenerle ella la puerta a él-, habría debido adivinarlo, intuirlo o suponerlo antes de establecer si lo correcto era pasar primero o no. O de saber si en todo caso, con apresurarse para ir primero y cerrar la puerta en las narices del otro, fuera quien fuese, quedaría resuelto el dilema, trilema o tetralema, de modo satisfactorio para todos.
Pero mi drama no acaba ahí, comentaba mi amigo. Porque desde ese día, añadió, no paro de darle vueltas. ¿Qué pasa si me encuentro en una puerta con un indio maya, un moro de la morería o un africano subsahariano de piel oscura, antes llamado sintéticamente negro? ¿Le cedo el paso o no se lo cedo? Si paso delante, ¿me llamará racista? Si le sostengo la puerta para que pase, ¿no parecerá un gesto paternalista y neocolonial? ¿Contravengo con ello la ley de Igualdad de Trato o Truco? ¿Y si es mujer, feminista y, además, afrosaharianasubnegra? ¿Cómo me organizo? ¿Debo procurar que pasemos los dos a la vez, aunque la puerta sea estrecha y no quepamos?... Pero aún puede ser peor. ¿Y si se trata de un disminuido o disminuida físico o física? ¿Cederle el paso o la pasa no será, a ojos suyos o de terceros, evidenciar de modo humillante una presunta desigualdad, vulnerando así la exquisita igualdad a que me obliga la dura lex sed lex, duralex? ¿Debo echar una carrerilla y pasar con tiempo suficiente para que la puerta se haya cerrado de nuevo cuando llegue el otro, y maricón, perdón, elegetebé el último?... Por otra parte, si de pronto me pongo a correr, ¿se interpretará como una provocación paralímpica fascista? ¿Debo hacer como que no veo la silla de ruedas?... O sea, ¿hay alguien capaz de atarme esas moscas por el rabo?
Y bueno. Si a tales insomnios nos enfrentamos los adultos, que supuestamente disponemos de referencias y de sentido común para buscarnos la vida, calculen lo que está pasando con los niños, sometidos por una parte al estúpido lavado de cerebro de los adultos y enfrentados a éste con la implacable y honrada lógica, todavía no contaminada de gilipollez, de sus pocos años. El penúltimo caso me lo refirió una maestra. Un niño de cuatro años había hecho una travesura en clase, molestando a sus compañeros; y al verse reprendido ante los demás, un poco mosca, preguntó quién lo había delatado. «Fulanita, por ejemplo -dijo la maestra señalando a una niña rubia y de ojos azules-, dice que eres muy travieso y no la dejas trabajar tranquila.» Entonces la criatura -cuatro años, insisto- se volvió despacio a mirar a la niña y dijo en voz baja, pero audible: «Pues le voy a partir la boca, por chivata». Escandalizada, la maestra le afeó la intención al niño, diciendo entre otras cosas que a las niñas no hay que pegarles nunca, etcétera. Que eso es lo peor del mundo, lo más vil, cobarde y malvado. Y entonces el enano cabrón, tras meditarlo un momento, muy sereno y muy lógico, respondió: «¿Por qué? ¿Es que no son iguales que los niños?».
Arturo Pérez-Reverte
15 de abril de 2011
13 de abril de 2011
Set tulipes grogues (2099 caracters)
El dia era espectacular, assolellat, amb una refrescant brisa.
Podria ser un dia qualsevol, però era el pròleg de la primavera.
L'últim dia d'hivern i per tant el contigu al primer dia de la florida estació.
La plaça, incomparablement bella, caracteritzava al poblet, fent-lo únic.
En Joan i en Tomeu, asseguts en un banc, rememoraven velles històries.
Xim, portant un bell ram de tulipes grogues, creuava la plaça lenta i parsimoniosament, semblava que estàs a un altre món.
Malgrat les seves quotidianes converses, aquest matí no va reparar en ells. Aquell dia mai ho feia.
Seguint amb mil·limètrica exactitud el seu camí habitual, va prosseguir cap als afores del poble.
A escassos quilòmetres, cap al ponent, estava el coquetó i escarit cementiri de Santa Agnès.
Xim va entrar-hi, amb decisió, en el sagrat lloc.
Alguna llàgrima atalaiava les seves galtes.
Es sentia profundament afligit.
Va buscar, infructuosament, la tomba d'Anna, la seva parella.
Cansat, amb un somriure a la cara, va sortir del petit recinte.
Quan sortí del cementiri a les mans hi portava flors, el mateix ram de tulipes, d’un groc intens.
La lenta cadència de l'anada es convertí en precipitat ritme a la volta.
Tot pujant la costa que desemboca en la incomparable plaça, aquesta vegada si va reparar la presencia d’en Joan i en Tomeu.
Es va asseure uns minuts amb ells.
En ser interrogat per tots dos a l’hora, per aquest ram sublim, després d'un lleuger titubeig, els va contestar.
Un somni amics meus, tot va començar per un malson.
Aquella nit de fa uns anys, em va fer creure en la meva separació sobtada de l’Anna.
Una tràgica ruptura, només existent en el món oníric. Tal dia com avui, celebro aquest aniversari amb un ram de set tulipes grogues per la meva estimada.
Però acudeixo primer al cementiri per tenir sempre present que encara puc gaudir del goig d’estimar-la i del temps que encara ens resta per compartir.
Un malson primaveral que he convertit en un dels múltiples homenatges a l'amor de la meva vida, l’Anna.
Any rere any, aquell ritual es reproduïa com si fos el primer cop.
Pensat i escrit per en Jaume Timoner.
(relat que ha quedat 3er al concurs de relats breus del programa "Hem de parlar" de IB3)
Podria ser un dia qualsevol, però era el pròleg de la primavera.
L'últim dia d'hivern i per tant el contigu al primer dia de la florida estació.
La plaça, incomparablement bella, caracteritzava al poblet, fent-lo únic.
En Joan i en Tomeu, asseguts en un banc, rememoraven velles històries.
Xim, portant un bell ram de tulipes grogues, creuava la plaça lenta i parsimoniosament, semblava que estàs a un altre món.
Malgrat les seves quotidianes converses, aquest matí no va reparar en ells. Aquell dia mai ho feia.
Seguint amb mil·limètrica exactitud el seu camí habitual, va prosseguir cap als afores del poble.
A escassos quilòmetres, cap al ponent, estava el coquetó i escarit cementiri de Santa Agnès.
Xim va entrar-hi, amb decisió, en el sagrat lloc.
Alguna llàgrima atalaiava les seves galtes.
Es sentia profundament afligit.
Va buscar, infructuosament, la tomba d'Anna, la seva parella.
Cansat, amb un somriure a la cara, va sortir del petit recinte.
Quan sortí del cementiri a les mans hi portava flors, el mateix ram de tulipes, d’un groc intens.
La lenta cadència de l'anada es convertí en precipitat ritme a la volta.
Tot pujant la costa que desemboca en la incomparable plaça, aquesta vegada si va reparar la presencia d’en Joan i en Tomeu.
Es va asseure uns minuts amb ells.
En ser interrogat per tots dos a l’hora, per aquest ram sublim, després d'un lleuger titubeig, els va contestar.
Un somni amics meus, tot va començar per un malson.
Aquella nit de fa uns anys, em va fer creure en la meva separació sobtada de l’Anna.
Una tràgica ruptura, només existent en el món oníric. Tal dia com avui, celebro aquest aniversari amb un ram de set tulipes grogues per la meva estimada.
Però acudeixo primer al cementiri per tenir sempre present que encara puc gaudir del goig d’estimar-la i del temps que encara ens resta per compartir.
Un malson primaveral que he convertit en un dels múltiples homenatges a l'amor de la meva vida, l’Anna.
Any rere any, aquell ritual es reproduïa com si fos el primer cop.
Pensat i escrit per en Jaume Timoner.
(relat que ha quedat 3er al concurs de relats breus del programa "Hem de parlar" de IB3)
10 de abril de 2011
"Elegí el riesgo, la mejor manera de aprender a vivir"
Loïck Peyron, ganador, junto a Jean-Pierre Dick, de la 'Barcelona World Race
Tengo 51 años.
Casado y con cuatro hijos.
Nací en Nimes y vivo frente al mar, en Bretaña.
El mamífero más peligroso del planeta es el hombre, y si tiene poder, como es el caso de los políticos, mucho más.
Cinco años interno en los jesuitas me enseñaron a no confiar en ningún dios.
El recuerdo más poderoso de mi infancia es el de una mano, grande como esta, aterrizando en mi cara, seguida de un puntapié en el culo.
¿...?
Mi padre era severo, pero muy bueno. Entonces usted era un gamberro. Un poco. Mi padre era el comandante de los petroleros más grandes del mundo, en la Shell. Cuando tenía 13 años, con unos amigos, hice una trastada más grave de lo habitual y la policía me detuvo.
Huy.
Mi padre iba y venía del golfo Pérsico, siempre viajando. Cuando hizo escala en el norte de Francia, mi madre me llevó a verle. Llegamos de noche, en una barquita muy muy pequeña, subimos en aquel barco enorme...
Y allí estaba el comandante.
“Duerme aquí y mañana hablamos”.Me dormí al amanecer, pocos minutos antes de que medespertara el ruido de la cortina al descorrerse, ¡zasss!, y un escozor en la mejilla. Quería que su hijo tomara el buen camino, no le guardo rencor. Murió hace 25 años.
Ha acabado siguiendo sus pasos.
Mi sueño desde hace 25 años es dar la vuelta al mundo con mi familia. Es un sueño y está bien que lo sea, porque el mejor viaje es el que todavía no has hecho.
Todavía no sé sí la navegación le escogió a usted o usted a la navegación.
Elegí el riesgo, la mejor manera de aprender a vivir. A los 18 años decidí cruzar el Atlántico solo, cuando la navegación deportiva no existía como profesión. Mi padre me dijo: “Tienes dos opciones: o estudias una carrera o te largas a navegar; pero si escoges lo segundo yo no te daré ni de comer”.
¡Caray con el comandante!
Era el año 1979, crucé el Atlántico con un barco de seis metros y sin satélites. Ya sabía que quería pasarme la vida navegando.
Ese sueño lo ha cumplido con creces.
Lo más importante que he descubierto a lo largo de estos años es que para ser un navegante de élite tienes que saber de muchas cosas además de navegar: gestionar patrocinadores, prensa, coser velas, cocinar...
¿Mejor solo o en compañía?
Solo es mucho más estresante, especialmente en multicasco, una de mis especialidades, porque es fácil volcar: de ahí mis canas.
¿Cuál es la motivación?
Tener una buena casa y gente que te quiera para llegar lo más rápido que puedas a tierra. Pero una vez en tierra mi cabeza siempre está ocupada con el próximo proyecto.
¿Qué se aprende de uno mismo?
Que eres muy pequeño, lo cual para mí es una obviedad porque soy muy bajito. Y que la mejor forma para gestionar un problema no son los músculos sino el cerebro, lo cual, de nuevo, fue una buena noticia. Otro valor esencial es el respeto. Debes respetar tu barco, a ti mismo, los tiempos, y a la tripulación si la llevas.
...
Si los políticos se tuvieran más respeto entre ellos, las cosas funcionarían mejor. Y si cada vez que nos dirigimos a alguien o hacemos algo tuviéramos presente esa palabra, el mundo cambiaría. Y hay que aprender a perder. Pero si he de destacar algo es que la certeza no es el buen camino.
¿A qué se refiere?
Nada es lo que parece. Alguien no te gusta y luego resulta, y lo ves mucho en el mar, que en un momento crítico ha respondido de maravilla. El viento cambia siempre.
Entiendo.
Y he aprendido a aceptar las cosas como son, evito el si hubiera o hubiese: si eso lo hubiéramos hecho así, habría sido mejor. Me niego a analizar con la tripulación lo que ya pasó.
¿En una regata como la World Race todo es técnica o cuenta la intuición?
Afortunadamente, la intuición tiene un papel importante. El ordenador te dice la forma de jugar lo mejor posible según las predicciones meteorológicas, pero tú hueles el mar, miras el cielo, el barómetro, y sientes lo que va a pasar, como los campesinos; y ojalá siga así.
¿Lo peor que le ha ocurrido en el mar?
He roto muchos barcos, pero sólo una vez tuve que llamar para pedir socorro. Es muy triste ver cómo se hunde tu barco, lo has diseñado, construido, es como un hijo.
¿Y lo mejor?
El mar plano, la luna, y yo respirando con mi barco. Para mí eso tiene un valor inmenso. Y a los 18 años, llegar a Antigua.
Cuénteme.
No tenía dinero, mi padre me había echado de casa. Partí de Inglaterra, me salté Tenerife y choqué contra las rocas de Lanzarote. Afortunadamente, salvé el barco y cuando vi por primera vez los cocoteros y bebí una piña colada me puse a llorar.
¿Cómo convenció a su mujer para que se casara con un ausente?
Los trabajos que te obligan a estar lejos de casa te ayudan a mantener la pasión.
¿Qué merece la pena en la vida?
Vivir es ya una excepción, y es tan corta la vida que hasta lo malo merece la pena. Si existiera una segunda oportunidad, me gustaría ser un albatros.
¿...?
Vuelan entre el cielo y el mar, jamás aletean, aprovechan el poder del mar, surfean las olas sin tocarlas. A veces se detienen en una isla, hacen el amor, tienen una cría y vuelven a volar, pero cuando escogen una pareja, jamás la abandonan.
Corriendo y descalzo
www.lavanguardia.es
Los que no salen en la foto.
También están ellos. Y ellas, como diría algún ministro imbécil. Los que no fueron a buscar nuevos campos de batalla para sus empresas. La pobre y maltrecha infantería que no es fiel sino a sí misma; y eso sólo cuando puede. Los mercenarios en busca de un amo que les dé de comer, sea quien sea: cualquiera que asegure dos mil euros al mes y un futuro a corto o medio plazo. Los que no se van con ademán heroico sino por la puerta pequeña, discretamente, dejando atrás a padres, madres y novios que los echan de menos. Alejándose para mucho tiempo de la gente querida, a la que, muy de vez en cuando, visitan en vacaciones cada vez más cortas, sabiendo que no podrán estar con ellos cuando vayan al hospital, o mueran; y a los que, si alguien avisa con tiempo, quizá lleguen a acompañar en su entierro. Aunque también puede ocurrir que haya suerte, y los padres, o el perro que acompañó su vida durante diez o doce años, esperen a morirse cuando están en casa, de vacaciones.
Se llaman María, Noemí, Héctor, Manolo. Tienen cerca de cuarenta años, se fueron de España hace tres o cuatro, y no salen en los dominicales de los diarios: en esos patéticos reportajes dedicados a convencernos de lo orgullosos que debemos sentirnos de que el mundo esté salpicado de jóvenes españoles que se buscan la vida fuera. A su edad no son tan fotogénicos. No lucen posando con bata de laboratorio en Oslo, con gorro de cocinero en Berlín, con camiseta de baloncesto en Nueva York. Ni siquiera valen para la foto en EPS o XLSemanal de camarero guapo y veinteañero que friega platos, sólo de momento, en un local de moda de Londres o Nueva York; entre otras cosas porque ni son veinteañeros ni guapos, y cuando friegan platos o sirven mesas, a su edad, puede ser para toda la vida. Son seres vencidos sin segunda oportunidad, que saben lo seguirán siendo, sin remisión. Sin otro anhelo que no ir a peor. No ir a menos.
Por ahí afuera andan, a miles. Su generación ni siquiera es la de los aeropuertos, el ordenador portátil y el hotel barato, a la caza de mercados aunque sean modestos. La suya es la del billete de ida, de las hipotecas imposibles de pagar. La generación engañada por el espejismo y la irresponsabilidad de quienes pudieron hacer un país culto, trabajador y decente, y no lo hicieron. De quienes, respaldados en las urnas por ilusiones y sueños de futuro, tenían la obligación de encauzar esto y no supieron, o les importó una mierda; y ahora siguen ahí, impasibles, cobrando el sueldo del partido, trincando los favores hechos a compadres. Sin que nadie les diga fue por tu culpa, cabrón. Sin que nadie, al cruzárselos cuando salen del restaurante de lujo o de dar conferencias, con esa cara de cerdos que les han puesto los años, la pasta, el estatus y el coche con chófer que nunca perdieron, les parta la cara.
Sus víctimas se fueron, eso es todo. Sin hacer ruido, como digo. Fueron cuarenta en clase del instituto y doscientos en el aula de la facultad, y todo para conseguir un título universitario que a nadie importa un carajo. Que nadie les dijo que no sacaran. Los sentenciaron a la cola del paro y les preguntaron mil veces, cuando eran mujeres, si estaban embarazadas o tenían hijos, en grotescos simulacros de entrevistas de trabajo. Por su edad les habría correspondido agachar la cabeza, aceptar mil euros al mes, cerrar la boca, poner el culo -o el coño- y desangrarse con la hipoteca del piso y las letras del coche, como todo cristo. Tragar y sobrevivir once meses soñando con el duodécimo de vacaciones baratas en Cancún. Se trataba de eso, o de tener el coraje, la desesperación, de organizarse con sus iguales para incendiar esta España de mierda. Para conseguir, al menos, que los culpables tuviesen miedo o lo pagasen caro. Pero eso resulta más fácil escribirlo que hacerlo; así que optaron por lo razonable: largarse de aquí. Alejarse, sacudiendo de los zapatos el polvo de este paraje ingrato, envidioso y miserable, históricamente enfermo. De esta ruin madrastra y sus turbios, desvergonzados, impunes secuaces. Por eso están fuera, y no volverán si pueden evitarlo. Hicieron lo más difícil, que fue saltar al vacío, echarse el macuto al hombro, internarse en territorio hostil, desconocido. Se buscaron la vida lo mejor que supieron, y así sobreviven, comen caliente, rehacen como pueden sus maltrechas vidas. Ni siquiera pretenden ya reconciliarse con esta triste España que los echó a patadas. Si van a morirse lejos, tan solos como viven, por ellos puede pudrirse esta mala perra.
Arturo Pérez-Reverte
Foto: Jaume Timoner
Se llaman María, Noemí, Héctor, Manolo. Tienen cerca de cuarenta años, se fueron de España hace tres o cuatro, y no salen en los dominicales de los diarios: en esos patéticos reportajes dedicados a convencernos de lo orgullosos que debemos sentirnos de que el mundo esté salpicado de jóvenes españoles que se buscan la vida fuera. A su edad no son tan fotogénicos. No lucen posando con bata de laboratorio en Oslo, con gorro de cocinero en Berlín, con camiseta de baloncesto en Nueva York. Ni siquiera valen para la foto en EPS o XLSemanal de camarero guapo y veinteañero que friega platos, sólo de momento, en un local de moda de Londres o Nueva York; entre otras cosas porque ni son veinteañeros ni guapos, y cuando friegan platos o sirven mesas, a su edad, puede ser para toda la vida. Son seres vencidos sin segunda oportunidad, que saben lo seguirán siendo, sin remisión. Sin otro anhelo que no ir a peor. No ir a menos.
Por ahí afuera andan, a miles. Su generación ni siquiera es la de los aeropuertos, el ordenador portátil y el hotel barato, a la caza de mercados aunque sean modestos. La suya es la del billete de ida, de las hipotecas imposibles de pagar. La generación engañada por el espejismo y la irresponsabilidad de quienes pudieron hacer un país culto, trabajador y decente, y no lo hicieron. De quienes, respaldados en las urnas por ilusiones y sueños de futuro, tenían la obligación de encauzar esto y no supieron, o les importó una mierda; y ahora siguen ahí, impasibles, cobrando el sueldo del partido, trincando los favores hechos a compadres. Sin que nadie les diga fue por tu culpa, cabrón. Sin que nadie, al cruzárselos cuando salen del restaurante de lujo o de dar conferencias, con esa cara de cerdos que les han puesto los años, la pasta, el estatus y el coche con chófer que nunca perdieron, les parta la cara.
Sus víctimas se fueron, eso es todo. Sin hacer ruido, como digo. Fueron cuarenta en clase del instituto y doscientos en el aula de la facultad, y todo para conseguir un título universitario que a nadie importa un carajo. Que nadie les dijo que no sacaran. Los sentenciaron a la cola del paro y les preguntaron mil veces, cuando eran mujeres, si estaban embarazadas o tenían hijos, en grotescos simulacros de entrevistas de trabajo. Por su edad les habría correspondido agachar la cabeza, aceptar mil euros al mes, cerrar la boca, poner el culo -o el coño- y desangrarse con la hipoteca del piso y las letras del coche, como todo cristo. Tragar y sobrevivir once meses soñando con el duodécimo de vacaciones baratas en Cancún. Se trataba de eso, o de tener el coraje, la desesperación, de organizarse con sus iguales para incendiar esta España de mierda. Para conseguir, al menos, que los culpables tuviesen miedo o lo pagasen caro. Pero eso resulta más fácil escribirlo que hacerlo; así que optaron por lo razonable: largarse de aquí. Alejarse, sacudiendo de los zapatos el polvo de este paraje ingrato, envidioso y miserable, históricamente enfermo. De esta ruin madrastra y sus turbios, desvergonzados, impunes secuaces. Por eso están fuera, y no volverán si pueden evitarlo. Hicieron lo más difícil, que fue saltar al vacío, echarse el macuto al hombro, internarse en territorio hostil, desconocido. Se buscaron la vida lo mejor que supieron, y así sobreviven, comen caliente, rehacen como pueden sus maltrechas vidas. Ni siquiera pretenden ya reconciliarse con esta triste España que los echó a patadas. Si van a morirse lejos, tan solos como viven, por ellos puede pudrirse esta mala perra.
Arturo Pérez-Reverte
Foto: Jaume Timoner
3 de abril de 2011
Ese monumento de papel
Pues resulta que voy a la librería de Antonio Méndez, en la calle Mayor, y le digo oye, compañero, ¿tienes la Biblia nueva que acaba de sacar la Conferencia Episcopal? Y Antonio, que es amigo hace veinte años, me mira de reojo y dice te veo chungo, maestro, una Biblia a tus años. De qué vas, Tomás. ¿Has visto la luz, o qué? Y yo le respondo que menos choteo, chaval, o la compro en el Corte Inglés. Grandes superficies, que se dice ahora. Y además quiero dos, una para regalar. Pues la tengo que pedir porque no la tengo, redunda Antonio. Y yo le digo: debería darte vergüenza. Un librero sin Biblia nueva en el escaparate. Ya sé que no vas a misa ni yo tampoco, y que monseñor Rouco y sus mariachis te caen, como a mí, igual que una patada en el duodeno. Pero no estamos hablando de opio del pueblo, ni de tocapelotas nietos de Trento, ni de estragos históricos y sociales, sino de cultura, chaval, que para ser librero no te enteras. De uno de los caudales de sabiduría que nos hizo lo que somos, cóscate, Viejo y Nuevo Testamento, cultura judeocristana que, combinada con el Islam mediterráneo, Grecia, Roma y toda la parafernalia, hizo lo que llamamos Europa y de rebote Occidente: sitio que lo mismo también te suena, Antoñete; aunque a esa vieja Europa, en tiempos referente moral del mundo, cuna de derechos humanos y crisol de cultura, ya no la reconozca ni la madre que la parió. Dicho en lenguaje de librero, para entendernos, te hablo del mayor bestseller de la Historia, necesario para quien pretenda estar al tanto de lo que es y lo que hace. Para tenerlo tan a mano como a Cervantes, Shakespeare y Montaigne: cuatro patas de la mesa donde algunos apoyamos los codos cuando estamos cansados. No sé si me explico.
Concluida la guasa entre Antonio y yo, una semana después tengo al fin esa nueva Biblia en casa; y, aparte el pequeño inconveniente de maldecir en arameo el tacto áspero de su encuadernación en tela bajo las guardas -la tela en los libros siempre me dio dentera-, disfruto con sus páginas de papel sutil y agradable al tacto, la limpia tipografía y el peso reconfortante del volumen en las manos. Es un hermoso ejemplar con la nueva traducción canónica de los textos sagrados al castellano, que será utilizada en todos los actos litúrgicos y catequéticos, o como se diga, de la Iglesia Católica de aquí. El canon, para entendernos, de la Biblia oficial en lengua de Cervantes. Esto lo convierte en libro de extraordinaria importancia; pues, aparte la lectura íntima que haga cada cual, su texto, leído en misa y utilizado a partir de ahora en las actividades relacionadas con el asunto, influirá directamente, en la lengua que hablan y escriben varios millones de católicos de habla hispana. Que se dice pronto.
Pero ésa, la de la peña practicante, sólo es una parte. Al fin y al cabo, la Biblia es también, y sobre todo, un magnífico caudal de diversión, reflexión y conocimiento. Un monumento indispensable para comprender sobre qué cañamazo se tejió lo que algunos cabrones reaccionarios y gruñones como el arriba firmante todavía llamamos, con una mezcla de melancolía y de guasa escéptica, cultura occidental; dicho sea sin ánimo -o con ánimo, qué puñetas- de ofender. En ese contexto, la Biblia es una fuente extraordinaria de relatos, aventuras, batallas, traiciones, amores, emociones y simbolismos; materia de la que hace tres mil años viene nutriéndose el mundo civilizado y que inspiró a los más grandes filósofos y artistas de todas las épocas; literatura, música, pintura y cine incluidos. Nadie que busque lucidez e inteligencia, que quiera interpretar el mundo donde vive y morirá, puede pasar por alto la lectura, al menos una vez en la vida, del libro más famoso e influyente -para lo bueno y lo malo- de todos los tiempos. El Antiguo y el Nuevo Testamento, para unos historia sacra y revelación divina, y para otros llave maestra de cultura e ilustración, son imprescindibles para comprender cómo llegamos aquí, lo que fuimos y lo que somos. Compadezco a quien no tenga un Quijote y una Biblia en casa, aunque sólo sea para decorar un mueble y leer cuatro líneas de vez en cuando. Y quien sí sea lector, que calcule. Sólo la Biblia, releída una y otra vez, bastaría para colmar una vida entera. Y ojo. Insisto en que no se trata de religión, sino de cultura. La de verdad; no esa papilla desnatada, presuntamente educativa, impuesta por quienes legislan desde su cateta mediocridad. Oponer prejuicios a la Biblia es como oponerlos a una catedral: no hace falta creer en Dios para visitarla y admirar su belleza. Para sentir lo majestuoso de la memoria que atesoran sus viejas piedras.
Arturo Pérez-Reverte
Concluida la guasa entre Antonio y yo, una semana después tengo al fin esa nueva Biblia en casa; y, aparte el pequeño inconveniente de maldecir en arameo el tacto áspero de su encuadernación en tela bajo las guardas -la tela en los libros siempre me dio dentera-, disfruto con sus páginas de papel sutil y agradable al tacto, la limpia tipografía y el peso reconfortante del volumen en las manos. Es un hermoso ejemplar con la nueva traducción canónica de los textos sagrados al castellano, que será utilizada en todos los actos litúrgicos y catequéticos, o como se diga, de la Iglesia Católica de aquí. El canon, para entendernos, de la Biblia oficial en lengua de Cervantes. Esto lo convierte en libro de extraordinaria importancia; pues, aparte la lectura íntima que haga cada cual, su texto, leído en misa y utilizado a partir de ahora en las actividades relacionadas con el asunto, influirá directamente, en la lengua que hablan y escriben varios millones de católicos de habla hispana. Que se dice pronto.
Pero ésa, la de la peña practicante, sólo es una parte. Al fin y al cabo, la Biblia es también, y sobre todo, un magnífico caudal de diversión, reflexión y conocimiento. Un monumento indispensable para comprender sobre qué cañamazo se tejió lo que algunos cabrones reaccionarios y gruñones como el arriba firmante todavía llamamos, con una mezcla de melancolía y de guasa escéptica, cultura occidental; dicho sea sin ánimo -o con ánimo, qué puñetas- de ofender. En ese contexto, la Biblia es una fuente extraordinaria de relatos, aventuras, batallas, traiciones, amores, emociones y simbolismos; materia de la que hace tres mil años viene nutriéndose el mundo civilizado y que inspiró a los más grandes filósofos y artistas de todas las épocas; literatura, música, pintura y cine incluidos. Nadie que busque lucidez e inteligencia, que quiera interpretar el mundo donde vive y morirá, puede pasar por alto la lectura, al menos una vez en la vida, del libro más famoso e influyente -para lo bueno y lo malo- de todos los tiempos. El Antiguo y el Nuevo Testamento, para unos historia sacra y revelación divina, y para otros llave maestra de cultura e ilustración, son imprescindibles para comprender cómo llegamos aquí, lo que fuimos y lo que somos. Compadezco a quien no tenga un Quijote y una Biblia en casa, aunque sólo sea para decorar un mueble y leer cuatro líneas de vez en cuando. Y quien sí sea lector, que calcule. Sólo la Biblia, releída una y otra vez, bastaría para colmar una vida entera. Y ojo. Insisto en que no se trata de religión, sino de cultura. La de verdad; no esa papilla desnatada, presuntamente educativa, impuesta por quienes legislan desde su cateta mediocridad. Oponer prejuicios a la Biblia es como oponerlos a una catedral: no hace falta creer en Dios para visitarla y admirar su belleza. Para sentir lo majestuoso de la memoria que atesoran sus viejas piedras.
Arturo Pérez-Reverte
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Quién soy yo ?
- JAUME TIMONER
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- Nacido en Alaior (Menorca) - a mucha honra -, llevo 13 años residiendo en Palma. Mi actividad profesional está ligada a ITEM, consultoría empresarial en materia de prevención de riesgos laborales, calidad, medio ambiente y seguridad alimentaria de la que soy Socio - Director. Estoy asociado al Teatre del Mar, Mallorca Solidaria, GOB de Menorca, Juristes sense fronteres, Cruz Roja, ...... socio del Golf de Son Antem (Llucmajor), deporte que intento practicar algún día a la semana. Leo prensa a diario, especialmente Menorca (del día anterior, salvo que esté en la isla), Diario de Mallorca, El País, El Mundo ..... Bien es cierto que consulto a diario 20 medios de comunicación para la elaboración del boletín de noticias que remitimos a nuestros clientes.
Traficante de sueños.
No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
A parte de eso, tengo en mi todos los sueños del mundo.
Fernando Pessoa
Nunca seré nada.
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Contador.
Todos los sueños del mundo ......
Güeoul - Distrito de Kebemer (Senegal). Escoles fetes per Mallorca Solidaria ONG (Taula per Ruanda).


